viernes, 29 de noviembre de 2013

Los 10 motivos de mi odio profundo a STEAM y a VALVE.

Un amigo me preguntaba el otro día a ver qué es lo que me hace despotricar contra STEAM constantemente cada vez que jugamos una partida al DOTA 2 o al Terraria.

Estos son los 10 motivos:

1- Con la excusa de la distribución ONLINE, las compañías obligan al usuario a estar permanentemente conectado a internet para descargar parches, de forma que las versiones finales de los juegos (1.0) están siempre inacabadas. Basicamente primero pagas y hasta que no te conectes a internet, te registres en su sistema y pases por el aro, no tienes nada. Y no estoy hablando de un parche de 256k sino de gigas y gigas de información. No es que antes de STEAM esto no existiera, pero no ayuda en absoluto a que desaparezca esta lacra, sino todo lo contrario. En caso de que quieras jugar offline, primero has de arrancar el Steam, esperar dos minutos a que se de cuenta de que no puede descargar los anuncios del día y entonces te pregunta si quieres jugar offline. Pues si no hay internet será mejor eso que no jugar, ¿no? Steam de mierda.

2- El control de los usuarios y las compañías es total. Se limita así la posibilidad de editar contenidos, modificar juegos o simplemente jugar en red local. Tampoco se puede entrar en un juego de STEAM en dos ordenadores a la vez, aunque la cuenta sea tuya, de forma que si quieres jugar en multijugador con un amigo tienes que comprar el juego dos veces. Es como obligar a comprar el parchís 4 veces para echar una partida con tus amigos.

3- Funciona mal. Tarda mucho en arrancar, consume una brutalidad de recursos para lo que debería ser (no quiero tu puto chat, ni tu configuración de avatares ni tus opciones de publicidad a pantalla completa). Encima los servidores a veces no funcionan, son lentos o se desconectan durante horas para supuestas actualizaciones. Muchas veces cuando arranco el DOTA2, pasan como 5 minutos hasta que puedo jugar. Muchas veces al cerrarlo se cuelga y hay que usar el administradir de tareas para matarlo.